domingo, noviembre 28, 2010

Una Compañera para el cazador

Con los destellos de la luna un ser de las sombras se levanta, todos aquellos a su rededor tiemblan, de una oscura cueva un ser mas bestia que humano despierta, el hambre recorre su cuerpo la sed lo mueve, un dolor indescriptible llena todo su cuerpo el deseo lo hace caminar, correr hacia la ciudad, hacia la matanza, hacia la muerte.
Al llegar a la orilla del bosque ante los linderos de la civilización se detiene, ante él una ciudad llena de vida, llena de almas lo aguarda, el terrible dolor vuelve el hambre y la sed no le permiten razonar eso  lo hará luego una vez que le dolor se detenga, sus ojos vislumbran en sus cercanías una pareja que se ha dejado llevar por los susurros de Afrodita, siente el olor del deseo, oye los gemidos de placer, su cuerpo reacciona por sí mismo y se lanza sobre ellos con toda la violencia que el hambre le provocan. Mientras ve en los ojos de ella el pánico, siente como su alma se llena de pasión y amor llenando el hueco que le causaba dolor, la lanza sobre el cuerpo de su amado ahora podrán estar juntos por la eternidad tal como hace un instante se prometían bajo la pasión del momento.

Ya sin ese dolor en su cuerpo recupera la compostura, ha matado demasiados como para ser conmovido por la escena, al comienzo se odiaba por lo que era, ahora años después de ser perseguido y sobrevivir acepta quien es, no lo disfruta pero tampoco siente ninguna compasión por sus víctimas, ahora como todas las noches pasea por las calles de la ciudad como uno más de ellos, pero él es diferente  el hace mucho tiempo que no ha sentido nada por nadie.

Al entrar en un callejón alejándose del ruido de los locales de diversión oye un quejido triste y lastimero, pero no hay ninguna emoción en el quejido, es solo dolor es el quejido de alguien que no siente nada por su victimario, es alguien que solo puede quejarse, alguien que ya no tiene esperanzas, el susurro lo aterra jamás había oído una voz así, las voces humanas están llenas de emociones pero esta no, no sabe qué hacer, solo él la puede oír es un murmullo detrás de un muro en una casas vieja el final de ese callejón .
Se dirige sigiloso hacia esa casa su figura se desliza por las paredes de las casas vecinas, vislumbra una ventana abierta en el piso superior, nadie podría entra por ahí, nadie excepto el, por la pequeña y sucia ventana escucha esa vos que lo desquicia esa voz sin sentimientos.

Dislocando los huesos de su cuerpo, logra entrar por
la estrecha ventana sin emitir sonido alguno, se dirige escaleras abajo llega al piso inferior pero no distingue a nadie desde el techo de la habitación donde está agazapado. Observa la sucia y descuidada casa, se concentra y  siente como una corriente de aire se escapa hacia en centro de la sala debajo de una gran mesa de madera, no lo puede soportar; esos quejidos de dolor lo están volviendo loco. ¿Porque si ella sufre dolor no siente nada más? Esa voz lo perturba demasiado, se lanza hacia la mesa y con un movimiento de su brazo la lanza hacia la pared, una puerta falsa se vislumbra, de un certero golpe de su pie la parte y se abalanza hacia el interior, un oscuro corredor lo espera, poco a poco la voz se hace más fuerte, una puerta metálica lo separa de conocer a esa voz que carece de emociones , la voz desaparece, la ira lo llena quiere conocer esa voz, y esa miserable puerta oxidada no lo va a detener, pero se detiene la razón lo llama a ver los detalles, es posible que esa voz no esté sola es posible que alguien estuviera causándole ese dolor.

La mirilla de la puerta se abre, unos ojos revisan el exterior no puede ver nada el mismo pasillo oscuro y sucio que conoce muy bien, está seguro que escucho algo en el piso superior, sería difícil que alguien encuentre su escondite de eso esta seguro,  pero estaba distraído y con el tiempo ha aprendido a ser muy cauteloso, sus perversiones son peligrosas y él lo sabe. Cierra la mirilla, coloca la pistola en su funda en el perchero y de nuevo observa a su víctima, ella ha sido la mejor que ha podido encontrar en todos estos años, a diferencia de las anteriores ella no pelea no reacciona ante nada y sobre todo no lo mira con ojos de deprecio, por el contrario su mirada sería describible como de lastima y pena infinitas, pero eso no lo molesta lo único que desea de ella es su hermoso y dulce cuerpo, nada más.

Las paredes de la habitación están cubiertas con sus trofeos, fotos de todas aquellas que han pasado por sus manos, todas ya están muertas ya por eso están en las paredes para recordarle todos esos hermosos momentos que paso con cada  una de ellas, ella están ahí para que observen como el dolor aumenta y anunciar que la muerte está cerca.

En el momento que se acercaba a su hermoso ángel, un fragor lo asusta hasta los huesos cuando regresa a ver hacia la puerta mira como esta se desprende con todo y goznes cayendo seca al piso, detrás de ella una sombra negra lo mira con ojos rojos llenos de furia, el monstruo mira a su víctima y luego lo mira a él, sabe que el arma está demasiado lejos para poderla recoger, pero el monstruo no le permite divagar más ve como la sombra entra al cuarto y se abalanza sobre él, sus garras aprietan su garganta hasta triturar su cuello.

Hace mucho tiempo que no mataba alguien por una razón diferente al hambre, pero al ver a aquella pequeña niña encadenada a esa cama de hospital lo único que podía hacer era triturar a ese animal, volvió a ver a la niña sus ojos no se apartaban de él, volvió a tomar su forma humana tal vez así la niña no le temería, busco en los bolcillos de ese hombre hasta encontrar las llaves de las esposas, se acerco a la cama la niña la que no dejaba de verlo abrió las esposas y la cubrió con las sabanas de la cama, ella no se movía solo lo miraba, cuando se acerco para tomarla en sus brazos ella pregunto - ¿Tu también me vas a hacer daño? -  por un momento se alejo – No pequeña no pienso hacerte daño solo quería saber de quién era la voz sin sentimientos pero al verte no pude detenerme – Gracias por matarlo no quería que sintiera mi miedo y mi dolor así que deje de tenerlo – Tranquila yo cuidaré de ti – No importa mucho de todas formas muy pronto voy a morir, el me trajo de un hospital aunque los doctores eran amables yo les escuche decir que voy a morir.

La miro y por primera vez pudo ver un ser humano que valía la pena conocer, mientras la cubría con aquella sucia sabana y la cargaba le preguntó  - ¿Odias a la gente? - sus ojos vacios le miraron – ¿Porque tendría que odiarlos? – Yo puedo hacer que vivas más tiempo, solo que dejarías de ser humana serias un monstruo como yo viviendo de las almas de la gente normal, dejo de mirarla y sus ojos se llenaron de tristeza - ¿Y tú los odias? – pregunto ella mientas apoyaba su cabeza sobre su pecho, hace mucho tiempo que él no sentía el calor de otra persona - Aunque a veces quisiera hacerlo no puedo, hay seres como tú en la humanidad que son buenos por eso no puedo odiarlos – Ella lo mira, aunque es una niña es muy madura el continuo asecho de la muerte la ha hecho así, se imagina de lo que él es capaz y como ha sido su vida - ¿Por qué me rescataste? – Salen por aquel pasillo mientras el guarda silencio.

Supongo porque el sonido  de tu voz movió algo en mi alma que nunca había sido tocado, algo que no sabía que podía sentir – Se detuvo por un instante en la sala de la casa y la miró a los ojos. Tal vez él no lo sabía, pero ella si entendía lo que él sentía sus ojos no mentía. Conviérteme en uno de los tuyos, pero solo con una condición, sus ojos se llenaron de felicidad una felicidad que no había sentido  en años – ¿Cual? - Que jamás me dejes – dijo ella mientras lo abrazaba.


Desde ese día en esa ciudad ya no existe solo un cazador, el predador tiene una aprendiz.

domingo, noviembre 07, 2010

Mis dedos anhelan tu tersa piel,
mis ojos añoran tu tierno rostro,
mis oídos reclaman el tono de tu voz,
mi olfato recuerda tu aroma,
mi boca desea el sabor de tus labios,
mi mente me recuerda tu ausencia,
mi corazón no entiende tu partida,
mi alma no sabe si no es dolor.

miércoles, octubre 27, 2010

Demonio Negro

El frio le corroía los huesos, todos sus compañeros estaban como el llenos de miedo y de frio, sería cierto aquel rumor, que en aquel lugar perdido en fin del mundo existía un demonio negro que peleaba en el bando enemigo, nunca lo había visto pero en su marcha al frente habían visto cadáveres putrefactos con los rostros marcados con garras, miembros arrancados, desertores que dementes gritaban que lo habían visto que un demonio negro había pasado entre sus filas masacrando a todo aquel que se ponía en su camino. Era la única explicación posible sino cómo era posible que un pueblo tan pequeño resintiera durante tiempo la fuerza de un imperio tan grande, sería cierto que entre esas frías montañas se encontraba un demonio negro al que las flechas no le lastimaban, con una piel tan dura que ninguna espada lo podía atravesar y tan fuerte que podía arrancarle un brazo o una pierna a un soldado entrenado de un solo golpe, capaz de exterminar en una emboscada a un general del imperio y casi todo su ejército, lo que sabía de seguro es que los pocos sobrevivientes de ese pueblo se escondían en la montaña en que a sus pies se encontraban y que seguramente en el siguiente ataque el mismo podría comprobar si este demonio existía o no.

Mientras se formaban y esperaban órdenes en el fondo de la arboleda apareció una sombra que caminaba hacia ellos, todos adoptaron posición de guardia, poco a poco la luz que se colaba entre las ramas mostro una sombra gigantesca, el pánico empezó a tomar a las tropas, era cierto eso no podía ser más que otra cosa de un demonio salido de las fauces del infierno, les doblaba en estatura a cualquiera de los soldados, los arqueros abrieron fuego, las fechas que lograban llegar entre los árboles, parecieran que no le causaban ningún daño, seguía avanzando, sus superiores gritaban - “Es solo un hombre, no tengan miedo, es uno contra miles, será aplastado sin remedio, ustedes son soldados entrenados no deben temer.”

En la desembocadura del bosque esperándolo se encontraban formados y en guardia más de 1000 hombres  detrás suyo la caballería y las tropas auxiliares esperaban, se aza la bandera, y la caballería arremete contra el enemigo, ese demonio no podría sobrevivir a eso, eran demasiados hombres y sea humano o no, estaba solo, al ver a los caballos partir, comienza a correr directamente hacia la línea de escudos y lanzas que le esperaban una lluvia de lanzas le reciben a la salida del bosque, la caballería regresa para no caer presa de las lanzas de sus propios hombres, las lanzas rebotan sobre él y los hombres de la primera fila percatan algo, no es un demonio es una armadura negra, uno grita  -“Es una armadura es un hombre” al llegar a pocos pasos de el muro de lanzas y escudos que lo esperaba coloca su mano en la espalda suelta las cadenas que sujetaban su espada, sumamente larga casi tan larga como él, mientras la sostenía con una mano gritó “Si soy humano pero eso no evitará que los mate a todos”.

La lluvia de lanzas cae sobre el mientras avanza hacia las lanzas como si no estuvieran ahí los soldados de la primera fila empujan las lanzas hacia el frente, se parten sobre la armadura negra de aquel gigante, se coloca de lado, hace girar su cuerpo hasta que su espada corta los escudos de sus oponentes junto con algunos miembros, estos caen al piso, los caídos son remplazados por la siguiente fila. Una gran y afinada máquina de matar en perfecto funcionamiento, él sabe que sus posibilidades de vencerlos son nulas, ya no le tienen miedo ya saben que es humano y no podrá matarlos a todos solo y tampoco es su intención solo desea que aquellos que ama puedan escapar solo está ahí para darles tiempo.

Regresa su cuerpo a su posición de combate mientras su mano libre cubierta con una afilada garra golpea y destroza el mayor número posible de escudos, lanzas y vidas que encuentra en su camino,  retrocede y guarda su guardia y ataca de nuevo, lo hace una y otra vez mientras siente que su cuerpo se cansa, mientras siente como sus heridas se abren de nuevo, después de unas cuantas envestidas salta hacia atrás y se pone en guardia sabe que alguno de ellos vendrá.  Por él es un reto demasiado grande para un guerrero - “Que esperan vengan por mi o acaso no pueden”, detrás de las líneas un hombre no soporta más, no puede comprende como un simple hombre puede mantener a raya a todo su ejército y piensa en dar orden de avanzar, y hacerlo desaparecer debajo de su máquina acecina, pero él no es un hombre común por eso el está al mando de este ejército, no por destruir todo lo que encuentra sino por saber cómo pelear y ordena - “Que retrocedan las líneas en guardia envíen tropas auxiliares y caballería a la entrada del bosque”. Tal vez ese demonio en armadura sea lo que ha estado buscando.

La máquina de guerra empieza a retroceder, él no entiende lo que ocurre la desesperación lo llena no puede pensar en nada más que ganar tiempo, cree que ha logrado lo que deseaba y arremete contra ellos de nuevo, ciego por su desesperación y por pelar contra ese muro de escudos y lanzas no ve a la caballería y a las tropas auxiliares cerrarle su escape al bosque, mientras el avanza con furiosos ataques.

Cuando se percata es muy tarde y está demasiado cansado, ha caído en su trampa esta demasiado lejos del bosque para correr y aún así  lo logrará le han cerrado su única salida, está cada vez mas acorralado, quedándose sin espacio un mar de escudos ahora lo rodean ha matado a muchos y lastimado a otros cuantos pero ahora se encuentra rodeado por los cuatro lados por ese muro de escudos y lanzas, guarda su guardia y espera, peleará hasta morir, por lo menos ellos ya deben estar del otro lado del rio y jamás los capturarán.

No sabe cuánto tiempo ha pasado pero si apenas puede soportar el peso de la armadura y su espada en posición de guardia, nadie lo ataca, de pronto oye un cuerno, los 5 escudos frente al se retiran hacia los costados, de entre las uniones de su armadura escapa el sudor y la sangre que fluye despacio de entre sus heridas.

Desde el fondo del pasaje formado por los escudos de sus enemigos ve como un hombre se acerca a él, su peto es dorado su espada también, le siguen un grupo de soldados sin escudos con sus rostros llenos de cicatrices mucho más viejos que aquellos a aquellos que había matado hace unos minutos, ve en su rostro la frialdad de la muerte y unos ojos negros llenos de fuego - “Quien eres demonio negro, quien eres tú para oponerte a mi ejercito, quien eres tú para creer que puedes detenernos de conquistar esta tierra” – grita mientras se acerca velozmente hacia él – “Yo no puedo detener a tu ejercito solo quería tiempo y lo obtuve que esperas para matarme General!!!” – sigue avanzando cada vez más cerca de él - “Tiempo acaso proteges a alguien, acaso portugués a unos cuantas decenas de mujeres niños y unos cuantos soldados heridos” – “Y tu como lo sabes” – ahora se encuentran frente a frente, es mucho más pequeño que él, pero sabe que ese hombre es el enemigo que no puede vencer, aquel que trata de re alentar – “Simple demonio negro mis tropas de avanzada los detuvieron del otro lado del rio, o acaso creías que podrían escapar de mi ” – la ira lo llena, todo por lo que había peleado ahora estaba en riesgo - “Aún así lo mate a él esto está perdido”- pensaba mientras trataba desesperado de encontrar una solución.

Aún así no estuviera tan cansado de tanto pelear, aún así su cuerpo no se sintiera como si se fuera a partirse por la mitad, no podría matarlos a todos e ir a rescatarlos, bajo su espada, su  cuerpo cayó al piso sobre un de sus rodillas, el cansancio era demasiado grande, solo logro clavar su espada en el piso - “Si ya me has vencido porque vienes aquí, acaso deseas tu mismo arrebatarme la vida” – “Si te deseará muerto y tu cabeza estaría sobre una lanza, he venido a ofrecerte un trato demonio negro. Pero primero quiero ver el rostro de aquel que pudo aguantar el embate de mi ejercito por tanto tiempo, quien mato a un general y logró entorpecer mi campaña, muéstrame tu rostro quítate ese yelmo” – junto fuerzas y se levanto, la mamo que sostuvo la espada soltó la garra, la que cayó al pisó llena de sangre suya y de sus oponentes, su mano quedo libré llena de heridas y sangre - “Así que sangras que interesante, mis hombres creían que no podías hacerlo” - puso sus manos detrás de la máscara que cubría la parte frontal de  su yelmo  y la soltó, mientras caía al piso lo entendió, era solo una máscara que embonaba en un yelmo que le ofrecía protección de las flechas lanzas y espadas, y al fin vio su rostro, era un rostro joven y barbado hasta cierto punto su faz era dulce, lleno de cicatrices, por donde chorreaba sangre, pero él era muy joven - “Que edad tienes” – “Diecinueve estaciones he sobrevivo hasta el día de hoy” – “Y quien te entrego esta armadura” – “Mi padre que murió con ella hace dos estaciones, después de su primer ataque, su viejo cuerpo no soporto mas la carga y fue a caminar con los muertos, yo tome su armadura y he peleado con ella desde entonces”

Estaba impresionado aunque no lo demostraba, la mayoría de sus soldados era mucho más viejos que este joven y habían peleado mucho más que él, pero él logo matar a tantos incluido a un general que tontamente pereció en una emboscada – “Este es el trato que te ofrezco: Únete a mí, enseña a mis herreros como forjar armaduras como la tuya, enseña a mi guardia a pelear como tú, y no solo te ofrezco tu vida sino la de aquellos que querías salvar” – ¿Ese era el milagro que tanto esperaba? ¿Acaso era un mal chiste del destino? ¿Debía rendirse ante aquel general para poder salvar a los que amaba? – “Solo con una condición, que ellos sean ciudadanos y que reciban la protección de tu imperio, tienes el poder de asegurarme eso General” - “Jajajaja” – ¿Acaso pidió demasiado? ¿Acaso lo ofendió? ¿O solo se burlaba de su dolor? – “Mi joven demonio, yo puedo hacer eso y más, no soy solo el general de este ejército, soy el Emperador del imperio al que te has resistido tan tenazmente. Eres atrevido eso te lo concedo…… Está bien serán ciudadanos pero con una sola condición. Tu guardaras mi vida y si yo muero por tu culpa u omisión ellos morirán conmigo” - ¿Era un chiste, el Emperador pondría su vida en sus manos? – “Toma tu espada” – él la tomo sin pensarlo dos veces – “Acércala a mi cuello niño”- todos los soldados se pusieron en guardia – “Tranquilos, o acaso desconfían de su Emperador” – la puso cerca de su cuello, el Emperador la tomo firmemente con sus manos y puso su punta en garganta – “Si pudiste pelear así por ellos, estoy seguro que jamás me lastimaras sabiendo que su vida depende de la mía”.

Soltó la espada y se dejo desplomar sobre su rodilla, tenía que aceptarlo aquel hombre era muy superior a él, no solo en espíritu sino que pensaba muy bien lo que debía hacer, lo había demostrado estos meses de pelea al matar a la mayoría de aquellos guerreros que conocía, al no caer en sus emboscadas al dejarlo a él como el ultimo guerrero y obligarlo a recurrir a esto  - “Prometo proteger tu vida, con la mía si es necesario, honraré mi juramento en el nombre de mis antepasados y de mi pueblo”.

El Emperador había aganado mucho ese día, pudo vencer al demonio negro cuyos relatos llegaron hasta su palacio, y ahora tendría para sí una nueva arma, demonios negros que sembrarían el terror entre sus enemigos. “Este joven tiene mucho potencial” – pensaba mientras lo veía ya sin armadura y siendo atendido por sus médicos personales, lo que más le impresionaba eran los ojos de ese demonio, que al ver a su pueblo y al agente que amaba regresar hacia sus tierras protegidos por aquellos que antes eran sus enemigos, no eran esos ojos llenos de odio que vio al caer la máscara eran ojos llenos de lagrimas y de amor.


viernes, octubre 22, 2010

En medio de la Calle

Camina entre miradas de odio y repudio, siente como toda la gente que lo ve lo desprecia, ve en sus caras la repulsión que su apariencia les causa; La música en sus oídos atenúa los murmullos y las burlas, sabe que esos desconocidos no le conocen que ellos no saben quién es él, algunos se burlan de su ropa otros de sus símbolos, todos le temen porque es diferente, y lo único que saben es odiar lo que no conocen, camina por la calle hasta que una luz roja los detiene, ellos cruzan sin precaución omitiendo la señal de advertencia él piensa “Por eso estamos como estamos el rojo es para que se detengan no para que corran como animales asustados”. Ahora hay mucha gente a su rededor nadie lo topa todos se alejan lo más posible de él, cierra sus ojos.

A su derecha escucha “Por eso es que estamos mal porque estos jóvenes no respetan a Dios, si este chico parece que fuera enterrador” – hoy ha sido un día malo, su pareja le pidió tiempo por chat no se atrevió a decírselo en persona, su trabajo fue duro y difícil, su almuerzo no mejoró las cosas: la niña que atendía su restaurant favorito demostró toda la ineptitud del mundo al no poder servirle la orden como él la deseaba, la tarde empeoró aún más, por un cambio en otro departamento dos semanas de trabajo se fueron a la basura, respiro se fumo un tabaco tomo un poco de café y siguió trabajando sobre los cambios, pero ya a estas horas de la noche su paciencia había llegado al límite; ¿Que sabia esa anciana tonta sobre él? Ella no tenía una idea de la relación que el tenia con Dios. ¿Que sabía toda esa gente sobre él? Solo porque era mucho más grande que ellos y vestía de negro chaqueta de cuero  cadena en la billetera y tenia símbolo que ellos no entendían lo odiaban, siempre detesto la estupidez y la ignorancia y en este momento estaba rodeado de ella.
“Claro y lo peor es que esta puesto esas tonteras en las orejas y ni siquiera escuchan al resto son el colmo” – fue la gota que derramo el vaso abrió los ojos giro hacia ella, se agacho hasta poderla mirarla con ojos llenos de fuego y odio desenfrenado, mientras disfrutaba del pánico que veía en lo profundo de los ojos de ella dijo - “No señora oigo todas las cosas que ha dicho y sí estoy vestido para un funeral, para el suyo” – Tomo su cabeza entre sus inmensas manos y la estrello contra su rodilla, su sangre lleno su ropa de un rojo oscuro cual noche, antes que la señora de alado pudiera reaccionar, la tomo del cuello y trituro su tráquea entre su mano izquierda mientras la miraba a los ojos “Debería aprender a no hablar mal de otras personas” , una vez que sintió que aquella vida se extinguió entre sus dedos vio como la masa trataba de capturarlo, aquella gente quería matarlo, pero él no tenía miedo a eso, se abalanzo sobre ellos cual lobo rabioso, al primero al que le cayó encima lo golpeo con tal furia que había astillas de sus huesos en sus nudillos cada golpe que le propinaba era lujuria para él, se reía cada vez más fuerte la gente cambio su furia por miedo, todos los golpes que le había propinado parecían no funcionar, una vez acabado con su tercera presa miro al tumulto con su rostro lleno de gotas de sangre con las dos manos goteando sangre murmuro “Quien es el siguiente, todos o uno solo, no me importa todos van a morir;  ¿Cuantos de ustedes me llevare hoy al infierno conmigo?” y de su garganta salió algo que más parecido a un locura que a una risa, el tumulto se disolvió y corrían pidiendo auxilio llenos de pánico y miedo, se levanto miro lo que había a su rededor, en el fondo una patrulla encendió su sirena, el comenzó a caminar lento hacia ella - “La diversión acababa de comenzar”.

Un  golpe en la espala le obligo a abrir sus ojos, la luz estaba en verde y la gente caminaba a su rededor, lo miraban como si estuviera loco, respiro profundo cambio de canción y siguió caminando mientras murmuraba para sí mismo “Estos infelices no saben de la que se han salvado, a veces tengo miedo de lo que pienso, necesito un trago para calmarme.”



martes, octubre 19, 2010

Un instante de felicidad

Toca su tersa piel, le recorre la espalda con los dedos, besa su desnuda nunca y le susurra al oído cuánto la ama. Se deja caer boca abajo sobre el lecho y respira el perfume de su amada de entre las sábanas. Posa los ojos en sus ojos y se detiene en aquella mirada por la que es capaz de matar, por la que está dispuesto a morir. Contempla el cuerpo que tanto desea, que tantas veces soñó con poder acariciar. Sonríe y con su gesto el resto del mundo desaparece. Ya nada importa. Ella, suavemente lo besa en la boca mientras donosa se recuesta sobre él.

- ¿Por qué sonríes?
- Por tí, porque eres todo lo que mi vida necesita en este momento, porque eres el único deseo que mi vida requiere en este momento - le responde él, quien vuelve a sonreír antes de devolverle el beso y sereno, se duerme a su lado.

Existen pocas ocasiones donde uno puede sentirse plenamente feliz y hay que aprovecharlas.

Gracias @todosgarcas @Senior_H @mariapazza @lobitadelsur